Noche de Halloween

TOC, TOC, TOC

– Zzzzzzzzzzzz

– Don Geruuuuundioooooo…

– Zzzzzzzzzzz

– ¡Don Geruuuuuuuuuundioooooo…!

– Mmmmmmm… ¿están llamando a la puerta?

– Siiiiiiiiiiiiiii.

– Oiga, no me moleste, ¿no ve que es muy temprano y todavía no ha amanecido?

– ¡Don Geruuuuuundiooooooooooooo!

– ¿Qué sucede? ¿Se puede saber por qué interrumpe mi descanso a horas tan intempestivas? ¿Quién es usted y… ¡eh…,! cómo demonios ha logrado ahora traspasar la puerta?

– Soy una aparicioooooooón.

– ¿Una aparición?

– Sí. Y si me lo permite, en lo sucesivo voy a dejar de alargar las vocaaaaaaaales, que me resulta la mar de incómodo. ¿Acaso no sabe qué día es hoy, o mejor dicho, qué noche?

– Ni idea.

– Pues hoy es Halloween, amigo. ¡Noche de difuntos!

– ¿Y…?

– ¡Cómo que “y…”! Le resumo el panorama: llueve sobre el gris asfalto, nieva en las escarpadas e inhóspitas montañas y hace un frío que pela.

– Oiga, pues aquí se está muy calentito.

– ¿Ah sí? Pues en la calle había espíritus, ánimas y otros seres de ultratumba deambulando sin rumbo, que lo sepa. Y permítame recordarle, por último, que en Halloween se pasa muuuuuuuucho miedo.

. Ya, pues yo le recuerdo a usted que ha dicho que no iba a alargar las vocales.

– Disculpe.

– En fin, que por lo que veo, habrá que levantarse…

– Eso, eso, levántese y dígame de una vez por todas qué le parece a usted mi obscura y tenebrosa presencia, ¿eh?

 – Pues espérese que me ponga las gafas y le digo, que no veo un pimien…. ¡Huy, qué tío más feo!

– Ajajá.  Reconocerá entonces que resulto desagradable y maléfico, ¿no?

– Bueno hombre, ya sabe, uno nunca está contento con lo que tiene. Yo diría más bien que no es usted muy agraciado, pero…, vamos, no sé si conoce a mi amigo Osomodo…

– Pues no, mire, no tengo el gusto. Fíjese, fíjese bien. ¿Qué le sugiere mi cabeza, ahí todita desprendida del cuerpo?

– Pues…. ¿Me puede decir dónde está?

– Estoy en sus aposentos.

– No, si digo su cabeza, que no la veo.

– Aquí, aquí abajo, entre mis manos.

– Ah, ya decía yo que no la encontraba. Oiga, se va usted a hacer daño… 

– Bah, cuando estás finado ya no te duele nada. ¿Y qué me dice de mi desgarradora, truculenta, y chirriante voz?

– Hombre, hay que reconocer que el bel canto no debe ser lo suyo, no, pero bueno, yo las he visto peores. ¿No ha oído usted a Ipsopato cantando a Raphael en el karaoke? Pues es un es-cán-da-lo.

– Ya, ¿y de mis espantosos ojos qué?

– ¿De los ojos?

– Sí, míreme bien.

– Pues que al menos los tiene usted los dos y bien colocaditos en su sitio. ¿Ha visto la cuarta parte de la saga de La rebelión de los zombis bizcos?

– No.

– Pues es tremenda. No hay cadáver que conserve los dos globos oculares en las respectivas cuencas. 

– Ya, ya, pero..¿qué le parece cómo relampaguean mis ojitos?

– Eso sí.

– Sepa que me llueven las ofertas para pelis de terror de serie B.

– Me deja usted deslumbrado, en todo el sentido de la expresión.

– ¿Y qué hay de mis afiladas y prominentes uñas?

– Pues… que un cortecito no les vendría nada mal, la vedad sea dicha. Si quiere llamamos a Infraganti, que se le da de bien lo de la manicura…..

– Quite, quite… ¿Y ha reparado usted, por último, en mi desagradable aliento?

– Pues la verdad es que no. Lo de tener la cabeza tan abajo es lo que tiene, que se disimula la halitosis… digo yo, no sé.

– Oiga, me está usted cansando…

– Espere, espere que le alcanzo una bandejita para que repose la cabeza, que digo yo que pesara lo suyo…

– ¡Basta ya de tonterías!, ¿es que no va a usted a chillar ni va a salir corriendo como un poseso?

– ¿Quién yo? ¿Y por qué habría de hacerlo?

– Hombre, pues porque se supone que está usted lo que se dice “cagaíto de miedo”, no me diga que no.

– Bueno, yo es que poseo un método infalible para no pasar miedo por las noches.

– ¿Ah sí? ¿Y se puede saber en qué consiste el método, fanfarrón?

– Verá, yo es que amanezco siempre abrazado a mi osito de peluche.

– ¿A un osito de peluche? Pero si eso son cosas de niños…

– Ya, pero no sabe usted cómo reconforta y lo protegido que se siente uno de las dichosas apariciones, ánimas y otros desafiantes seres de ultratumba.

– Oiga, sin faltar,¿eh? Y dice usted que el osito ese da buen resultado…

– No falla; verá, se lo voy a enseñar, que me ha caído usted bien. Mire, aquí lo tengo, entre las sábanas está… pero… ¡mi ositoooooooo! ¿Quién se ha llevado mi ositooooooooooo?

– No se altere, oiga, y no alargue tanto las vocales, que va a despertar a los vecinos…

– ¡Aaaaaaaaaaaag, un difuntoooooooooooooooooo!   

 

 
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17 thoughts on “Noche de Halloween

  1. Jajajajaja, me parto de risa con las 3 últimas frases, jajajaja.

    Oye, pues lo voy a probar lo del peluche, eh? Porque los domingos después de ver a Fíker Jiménez, es meterme en la cama y acojonarme viva XD
    Tengo mi burrito ( el muñeco con el que dormía cuando aun estaba en la cuna ), por ahí guardado, lo voy a rescatar y ya le contaré.

  2. He aquí la prueba de que esto del miedo es algo que nos montamos nosotros mismos. Basta ver los artilugios y/o métodos que utilizamos para no acongojarnos.

    Bueno, don Gerundio, ya me disculpará, que yo también me he reído de su miedo.
    🙂

    Por cierto, la ficha me irá de perlas, porque el otro día le estaba intentando argumentar a Adri por qué hay que decir “hubo dos muertos” y no “hubieron dos muertos”. Lo curioso del caso es que él lo dice bien, pero en cuanto se puso a pensar sobre el tema, no lo veía.

    Hala, ya le he soltado el rollo.

    Pase usted un buen día.

  3. Muy bueno, sí. El miedo habita en los rincones más recónditos de nuestra cabeza y es totalmente incontrolable.

    Irre, pues a mí me chirrían los oídos con “hubieron dos muertos” pero estarás conmigo que es muy frecuente esta incorrección, sobre todo en catalano-parlantes.

  4. Wen: puedes probar también a cantarle: “a mi burro a mi burro le duele la garganta, el medico le ha dado una bufanda blanca, una bufanda blanca, mi burro enfermo está…”. Y si no se te pasa el canguelo, al menos seguro que te acabas durmiendo con el soniquete.

    Irre: ya le estás poniendo a Adri ejercicios para que vea los muertos, como el niño de El sexto sentido.

    Voy a tener que tomar medidas para acaba con el cachondeito de la hora de los comentarios, porque a mi también me está dando miedo.

    Marisa: ¿podríais cambiar de ejemplo y decir, por ejemplo, “hubieron dos ornitorrincos”, que dan menos miedo? ¡Temblandito me hallo ya!

  5. Lo siento, iba a comentar algo terrorífico pero no puedo porque me he quedado sin vocales. Se me han roto de tanto estirarlas…
    Cuando compre unas cuantas vueeeeeeeelvo.

  6. Marisa, estoy, estoy. Aunque tampoco entiendo por qué los catalanoparlantes lo dicen mal, ya que en catalán esta construcción funciona igual.

    Si acaso, deberían ser los alemanes quienes lo dijeran mal.
    🙂

    Don Gerundio: a Adri no le haré que vea muertos, no vaya a ser que luego se me mee en la cama.
    [En cuanto a las dudas gramaticales, no sé de dónde le vienen, puesto que él es madrileño de Madrid y habla el español mejor que yo.]
    😛

  7. Mariano Zurdo: en el carrefour hay una oferta de 3×2, y te regalan un osito de peluche pa’l miedo.

    Irre: pues contra el pis en la cama también tengo otro remedio, pero casi lo dejo para otro post.

    Wen: si que se dice, sí. Con el “hubieron” y con el “habían”. Y dale con los muertos, ¿eh?

  8. En la noche de difuntos calaveras y diablitos vagan en pena por los camposantos, y a don Gerundio pueden hasta hacerle “partícipe” de una “indefinición”, que miedo da la ortografía….

  9. Jo, perdón, sólo seguía el ejemplo que puso marisa, creo. 😀
    Habían? En plan.. habían dos muer….. perdón, dos margaritas? Qué cosas…. creo que si lo hubiera oído alguna vez me acordaría porque es muy chocante

  10. Pues yo “justificaba” el mal uso por eso pero ahora ya estoy completamente despistada. Pensé que en catalán se producía algún tipo de concordancia distinta (tengo que aprender catalán, es una de mis múltiples “cosas por hacer”).

    Don Gerundio, esta mañana al salir de casa casi muero del susto: ¡habían dos muertos en el jardín, dos ornitorrincos muertos!. Pero no tiene nada que ver con la noche de difuntos debe ser porque, según la Wikipedia, “son de apetito voraz y en una noche pueden ingerir el equivalente a su propio peso”, vamos que se han debido de dar un fiestón.

  11. Joako: y los muertos, qué miedo dan los muertos.

    Wen: Serían Margarita de AustriaI y Margarita Tudor, que deben de estar más tiesas que la mojama, O tal vez Margarita Rodríguez Garcés, una chica, chica, chica, pum del calibre 183. Aunque creo que esta última está vivita y coleando.

    Marisa: yo de los ornitorrincos solo sé que algunos son espías, como Perry el ornitorrinco, el que sale en Phineas y Ferb.

  12. He de decir que no tengo base científica para asegurar que el “habían” sea un error usual por Cataluña y tierras valencianas, pero como editorcillo que es uno, es un error que me he encontrado en un buen número de manuscritos llegados de aquellas tierras.
    ¿Casualidad? Eso sí que da miedito…

  13. Supongo que es un problema de mayor uso en unos sitios que en otros, pero no tiene que ver con la comparación con otras lenguas. Y no solo se dice en Cataluña y Valencia. Los que seáis futboleros, fijaos en Camacho (ahora entrenador de Osasuna) cuando comenta los partidos, siempre lo dice, y es murciano. Hasta cierto punto es un proceso lógico: se tiende a pensar que el término que acompaña al verbo “haber” es su sujeto, cuando en realidad es el complemento directo.

    A veces la sintaxis no se corresponde con la lógica, y nos surgen dudas de este tipo. Por ejemplo (y voy al ejercicio que he propuesto al final de la ficha), la mayor parte de los gramáticos consideran que “Es de día” es un uso impersonal del verbo “ser”. ¿Por qué? Porque “de día”, que empieza por preposición, no puede ser sujeto. ¿Y qué ocurre en “Es temprano”? Siguiendo el mismo razonamiento, diríamos que un adverbio difícilmente puede ser sujeto. En cambio, ¿qué ocurre con “Es la una de la mañana”? Ahora “la una de la mañana” si puede ser sujeto, y prueba de ello es que si esperamos una horita más, diremos que “Son las dos”, y aquí ya no hay duda, porque hemos cambiado el verbo a plural. Si fuera impersonal, deberíamos decir “Es las dos”.

    ¡Qué cosas!

  14. Bueno, al menos en este blog siempre son las 11:03. Así que, ahí ya, asunto resuelto, ¡jijijijijiji!
    😛

    Marisa: en catalán decimos “Hi ha dues margarides” (siguiendo con el ejemplo de Wen) i “hi ha un arbre”. Por tanto, en pasado, también hay que decir “hi havia dues margarides” y “Hi havia un arbre”.

    Por eso digo que no entiendo por qué los catalanoparlantes lo dicen mal, aunque sí soy consciente de que también lo utilizan mal en catalán.
    Quizás nuestro “hi ha” se presta aún más a ser conjugado, ya que solo hay que añadirle una “n”: “hi han” [que es incorrecto].

    ¡Menudo es el lenguaje, eh, don Gerundio!

    Así termino yo al cabo del día… Porque resulta que los alemanes sí conjugarían estos ejemplos, en el caso de utilizar la construcción “es ist/ es sind”, pero no cuando utilizan el impersonal “es gibt”:

    Es gibt einen Baum
    Es gibt zwei Gänseblümchen.

    ¡Aaaaaaag, la gramaaaaaaaticaaaaa!

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