Una noticia agridulce

– ¿Qué le sucede, don Gerundio?

– Que me hallo atribulado y compungido, Osomodo.

– Ya, bueno, pero aparte de eso que dice… ¿qué le pasa, que tiene un moco colgando?

– Que lloro y sufro en silencio, amigo.

– Oiga, ¿pero usted no se operó de hemorroides en el capítulo 5 del libro, cuando el follón de la operadora?

– No, no es eso, Osomodo. Esto de ahora es más grave.

– No me diga que es la próstata…

– Tampoco, tampoco es eso. ¡Es que la cierran!

– ¿La cierran?

– Como lo oyes, Osomodo, como lo oyes: “la-cie-rran”

– Noooooooooo… Buaaaaaaahhh…. Oiga, ¿y que es lo que cierran, exactamente?

– Qué va a ser, Osomodo. ¡Mi casa!

– ¿Su casa? Pero si yo vengo de allí ahora mismito, don Gerundio  y le aseguro que está todo abierto.

– ¿Cómo dices?

– Pues que  he empujado la puerta, he llegado hasta la cocina, he tirado  suavemente del pomo de la  despensa, he visto que había allí una bolsa de… 

– No Osomodo, no me refiero a esa casa, me refiero a la otra. Pero…oye, ¿tú a qué has ido a mi casa?

– ¿Es que no recuerda lo que me dijo la última vez que estuve allí?

– No, ahora mismo no. En mi estado…

– “Aquí tienes tu casa para lo que quieras, Osomodo”, me dijo.

– Vaya, y hoy querías magdalenas, ¿no?

– Sí, pero le juro que al final no me he comido ninguna ¿eh?

– Ya.

– Pero entonces, ¿a qué otra casa se refiere, don Gerundio? Y créame que no se lo pregunto por cambiar de conversación, no…

– A la que me vio nacer, muchacho. Mejor dicho, a la que nos vio nacer…, porque también es tu casa, mi querido Osomodo.

– ¿Cómo que mi casa? ¿Cierran mi casa?

– Me refiero a La Clandestina, la librería en la que se gestó nuestro libro, que cierra sus puertas para que sus responsables puedan dedicarse en cuerpo y alma a su proyecto editorial.

– O sea que.. a ver si lo he entendido bien… cierran las puertas y ellos se quedan dentro, los pobrecillos.

– No Osomodo, no lo has entendido bien. Cierran la librería para dedicarle más tiempo a la editorial, pero no se van a quedar dentro. Van a seguir trabajando.

– ¿Y eso es bueno o es malo?

– En realidad, ellos dicen que es una noticia agridulce, porque es consecuencia de que el proyecto editorial va viento en popa y necesitan dedicarle más tiempo. Pero a mi me da mucha penita…

– Y seguro que a ellos en el fondo también les da penita, porque claro, allí hemos nacido y hemos vivido todos nosotros, usted, Ipsopato, Solista, Caproveche, Potito, Infaganti, yo mismo…, y otros muchos personajes que habitan otras muchas publicaciones que ellos han hecho realidad gracias a su empeño, trabajo y dedicación.

– Efectivamente, Osomodo, veo que por fin lo vas entendiendo.

– Pues sí, y ahora me hallo yo también… ¿cómo era?

– Atribulado y compungido, Osomodo.

– No, quiero decir con el moco colgando.

– Hay que hacer algo, Osomodo.

– Ya, pero es que no tengo pañuelo, don Gerundio.

–  Me refiero a que no podemos olvidarnos de nuestros libreros/editores.

– ¿Y por qué no vamos a  La Clandestina y les llevamos algún regalito, don Gerundio?

– ¿Pero qué podemos regalarles, Osomodo?

– Bueno, no se preocupe, que yo llevo aquí, en el bolsillo…

–  ¿Qué es eso, Osomodo?

–  Oh…., me temo que se me han hecho miguitas…

– ¡Mis magdalenaaaaaaaaas!

 

P.D: hoy no es día para fichas ni deberes, amiguitos y amiguitas. Así que me vais a permitir que dedique este post a mis queridos Mariano, Shara y Marisa, también conocidos como “los clandestinos”, libreros, editores y, sobre todo, amigos. En nombre de Caproveche, Ipsopato, Solista, Infraganti, Potito, Osomodo y servidor, es decir, don Gerundio, un beso y mucha suerte. Porque, aunque en el fondo solo seamos personajes, esta vez sí que sí: el sueño se hizo realidad.

Ea, editando… que es gerundio.  

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9 thoughts on “Una noticia agridulce

  1. Jo, dejad de publicar estas cosas porelamordedios….
    A mi tb me de mucha penita… entiendo que sea por algo bueno, pero que cierre… ue la librería no exista más…. me parece muy triste 😦

  2. A ver si la panda se anima y viene a la fiesta de clausura!! Sí, sí, fiesta porque todo lo que nos ha pasado en La Clandestina es motivo de alegría. Nos vamos un poco tristes pero con un sabor de boca muy dulce.
    Muchos besos Mariano DG.
    Gracias por todo….

  3. Jorge: usted sí que es rebonico, oiga.

    Librería LC: Límpiese usted el moco, hombre, que se le van a manchar los libros. Y celebrémoslo pues.

    Mexi: me dicen que sí, que irán todos, así que prepara bolsas y bolsas de magdalenas.

    Belén: y ya sabes que no hay fiesta que se precie sin “la mañaaaaaaaaaa”.

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